Cecilia García-Huidobro McA.

Antes del cine fue la escritura. Un veinteañero Patricio Guzmán, estudiante primero de filosofía en la Universidad de Chile donde tuvo contacto con Mauricio Wacquez, Jaime Silva, Cristian Huneeus, Carlos Morand y otros. Tuvo que dejar sus estudios por razones económicas y comenzó a trabajar en publicidad y a escribir ficción. Escribió un libro de cuentos y una novela, nouvelle en realidad Juegos de verdad. También comenzó a hacer películas de 8 mm con unos amigos. Fue Juegos de verdad lo que puso en contacto a Patricio Guzmán con José Donoso, en esos años reportero de las páginas culturales de la revista Ercilla. Donoso escribe una nota y “Gracias -otra vez- por su crítica en Ercilla. Al leerla con mayor calma me doy cuenta de la quena que es, y de lo bien escrita que está. Justamente es lo que deseaba que alguien dijera sobre mi libro”, le escribe agradecido en enero de 1964.
Guzmán busca desesperadamente formarse como cineasta. Dos años después vuelve a escribirle a José Donoso que ha salido de Chile, primero a México y luego a Estados Unidos. Le cuenta las limitaciones existentes en nuestro país para estudiar cine y le pide ayuda. Es la carta inédita que se reproduce a continuación, perteneciente al archivo: Biblioteca José Donoso Papers, Fireston Library. Princeton University.
Como todo el mundo da por sentado que El obsceno ganará el premio Seix Barral PG lo felicita
Calaceite, 14 de febrero, 1974
Mal. Estoy mal. María Pilar nerviosa. Yo entre viajes. Ayer
nada. No escribí ni una letra. Es probable que hoy tampo-
co. Malos días, no sé por qué. Básicamente porque no tengo
paz interior, y porque estoy entre viajes y requerido por tan-
tas cosas exteriores.
(…)
Pero eso no soluciona el impasse de hoy, que es terrible. NO
TENGO GANAS. Simplemente. Siento la flojera mental, la len-
titud arteriosclerótica pura –quizás de origen exclusivamente
neurótico– que me impide encarar el próximo capítulo. Si es
así, si no logro llegar a nada hoy, prepararé viaje a Madrid para
mañana. Larguísimo: a la 1ª de Caspe, y luego llegar a Madrid
al anochecer, a las nueve. Tendré que contactar a Cornejo y a
los Pato Guzmán antes de llegar, a ver quién me puede guare-
cer por dos noches. O quién me puede encontrar un hotel de-
cente y barato. Me embarcaría de regreso el domingo en la ma-
ñana, para llegar a Alcañiz alrededor de las cinco.
Tomaría de regreso de Madrid, el Talgo, que hace Madrid
Zaragoza en cuatro horas, de allí a Alcañiz en bus, y en Alcañiz
me recogerá María Pilar, en coche. Realmente agotador. Pero
supongo que 5.000 dólares valen la pena hacer el viaje. Dicen
que en Madrid está haciendo un hielo de muerte. Lo que no
me asusta ya que no pienso “salir”, en ningún sentido, sino que-
darme con esta gente joven, Patricio, Paloma, Carlos Alberto,
viendo qué piensan y qué han experimentado y visto de la cosa
chilena, y qué conclusión han sacado. Me temo que el encuen-
tro puede no ser demasiado positivo, por lo menos en lo que
se refiere a mi conocimiento y comprensión del “mundo nue-
vo” de Chile, su cultura U.P. etc., y mi dogmatismo.
Calaceite, 18 de febrero, 1974
De regreso en casa. Cansado. Pero no descontento. No sé de
qué me ha servido el viaje. ¿En lo que se refiere a la novela? No
sé. Eso queda por verse. Humanamente me repugnó –y me sen-
tí terriblemente distante– de Patricio Guzmán, no lo encontré
ni siquiera inteligente, y a Paloma la encontré repulsiva, tonta,
ambiciosa, romántica, señora-chilena-de-lo peor. Las niñitas
y la tele hacían casi imposible la conversación. Carlos Alberto
Cornejo, simpático, cachorrón, insustancial, afectivo. Lo me-
jor del viaje. Félix Grande (a quién llame en desesperación de
causa, cuando creí que ni Cornejo ni Guzmán –era un error;
pero ya había hecho el compromiso con Félix– podían cerrar
conmigo y no quería quedarme solo, ni get involved con Pablo
Burchard, Fernando Castillo, Juan Benet y todas las demás po-
sibilidades. Repulsivo y vulgar y estúpido, él y la mujer.
Periodista, Profesora de Castellano y Magíster en Literatura, Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha estado a cargo de la edición de textos de autores José Donoso, Vicente Huidobro y Carlos Morla Lynch. Autora junto a Paula Escobar de “Una historia de las revistas chilenas” 2012.