perséfone
quiero escribir un hechizo
que pronto sea la primavera
y mis amigos queridos vengan a buscarme
a un bar frente a la plaza congreso
donde lloraba por alguien que me dejó sola y me lastimó
y mis amigos vienen re divertidos y me dicen
“no es tan terrible lo que te pasó
es igual a lo que le pasó a todo el mundo”
y yo asiento con la cabeza y digo:
“es verdad no es tan terrible lo que me pasó
es igual a lo que le pasó a todo el mundo”
y después nos vamos caminando por avenida de mayo y el hechizo hace que me olvide de todo
y cuando cruzamos la avenida 9 de julio, algo rarísimo (porque estamos demasiado lejos del mediterráneo), aparece perséfone
la diosa griega
y me dice que la primavera ya está instalada en mi corazón.
mi vida es increíble
yo creo que la poesía solo sirve para poder llegar a decir
“mi vida es increíble”
y es sábado a la noche
y me quedo escribiendo.
cuando estaba con un hombre
escribí algunas cosas oscuras que ahora me arrepiento de haber publicado
de todas formas a la gente le gustó leerlas
porque aunque nacieron del sufrimiento tenían música (eso espero)
pero esas cosas no las escribía el sábado a la noche,
y por eso no me salían bien.
el mejor día y la mejor hora para escribir es el sábado a la noche
en europa en la edad media era el momento de la brujería
o de lo inesperado
o de lo ardiente.
tik tok
soy feliz una tarde de invierno en este momento de mi vida
siento pena por las personas que se alejaron de mi
pero ya dejé de culparme
en tik tok me salió una chica diciendo que la vida es un videojuego
y yo le creí.
[sin título]
ahora pienso que te mandé poemas malísimos
todos estos meses
perdón por eso
pero escribir poemas malísimos no es culpa de quien los escribe
es solamente culpa del mundo
si el mundo fuera bueno con vos
(conmigo)
escribiría siempre poemas brillantes
como las telas que
veo en las vidrieras de la calle alsina
sería lindo que existiera un libro así
lleno del éxtasis de esos colores.
[sin título]
encontré otros sentimientos,
estaban dentro de una carterita divina
que vi tirada en la calle
cuando volvía de una cena a las 2am.
la agarré y la abrí
era como haberse encontrado un tesoro
de diamantes y esmeraldas
pero solo eran otros sentimientos,
completamente diferentes a los míos
abandonados por alguien
en plena avenida santa fe.
[sin título]
la música solo puede surgir del silencio
y los poemas simples, solamente de la nada
yo solo escribo poemas simples
y necesito meses para terminarlos.
ahora vivo en un departamento
con el piso de piedra
y no se escucha ningún ruido
y es casi igual a vivir flotando.
como es verano
salgo a tomar café
a una estación de servicio,
allí intento desear todo
que es lo mismo que decir
que intento agradecer todo
intento salir a la ciudad
que es una inmensidad
gratuita y abierta.
[sin título]
qué bueno que terminó mercurio retrógrado y ya no soy la de antes qué bueno que me liberé de los sentimientos torturados
qué bueno que la pintura es una cosa salvaje que te enseña cómo los humanos encuentran formas extáticas de vivir
qué bueno que existe el perdón y esos momentos en que una dice todo puede modelarse como cuando cerrás los ojos en un micro de larga distancia porque te estás yendo y sentís: en el pasado solo veo calor
en el pasado solo veo calor.
[sin título]
no existe la mente
solo hay espacio y amor
eso lo entendí hace dos semana cuando volví en el 136
desde navarro hasta primera junta
viajé tres horas y media en un colectivo de línea
justo se terminaba el año
y había algo deshilachado (o incomprensible) en el aire
quizás hayan sido los recuerdos.
después me invitaron a punta del este a recitar
mis poemas
y me subí a un barco
y fui
siempre pensando en el espacio
siempre diciendo:
“no soy nada ni tengo nada
voy a ser lo que el espacio haga de mí”.
fernanda
qué lindo es levantarse y ser otra persona
y también serlo sin ni siquiera haber dormido.
ayer fui a otra ciudad a hablar de poesía y se me olvidó decir lo más importante que es lo siguiente:
“las cosas que en la tierra se ven de una forma desde el cielo se ven de otra”
en realidad, eso me lo dijo fernanda en el buquebus cuando íbamos a montevideo a leer.
leímos en un teatro muy lindo,
vestidas las dos de negro y lentejuelas y mucha gente nos vino a saludar.
me pregunto cómo se habrán entendido desde el cielo todas las palabras que pronunciamos ayer en nuestra lectura
porque siempre escribir un poema es enredar las cosas que parecen desenredadas
o al revés.
[sin título]
agarro mi teléfono antes de irme a dormir para escribir el último poema
el poema definitivo
el que me excluya del miedo
este poema no se lo mando al hombre al que siempre le mandaba los poemas
y que era como mi cielo pero que en realidad no existía,
era solamente una representación de lo etéreo
(y tampoco conozco bien nada de lo etéreo)
intento escribir y partir las palabras
para liberarme del miedo a tener un corazón
escribo y no me considero una heroína de nada
ni pienso nunca en mí misma
porque no aspirar a nada es exactamente igual
a incluirse en una continuidad interminable
e incluirse en una continuidad interminable
es la única forma de ser feliz.
Cecilia Pavón (Mendoza, 1973) es una poeta, escritora y traductora argentina, licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. En 1999, cofundó junto a Fernanda Laguna la editorial y galería Belleza y Felicidad, que impulsó a numerosos artistas y escritores emergentes. Entre sus obras más destacadas se encuentran los poemarios “¿Existe el amor a los animales?” (2001), “Pink Punk” (2003) y “Caramelos de anís” (2004). En narrativa, resaltan “Los sueños no tienen copyright” (2010) y “Todos los cuadros que tiré” (2020). Su estilo se caracteriza por una voz íntima y cotidiana, fusionando poesía y prosa para explorar la vida diaria.